Recuerdas como latía el corazón.
Después de haber vivido un amor difuso como la neblina que
no deja ver la realidad de la vida y el mundo ahora.
En estas experiencias se aprende mucho, pero se deja de lado
el centro de tu ser, el corazón se olvida.
Uno promesa para un ser externo, pero ahí quedamos olvidados…
Se siente con la mente, con tu ego, con tu orgullo, con tu
manera posesiva, con tu manera engañosa.
Tan ciego caminas por la vida, solo se ve con los ojos… Y el corazón se pierde en la química que
recorre tu sangre.
Después de una pausa de días, meses, años… La cordura vuelve, y el corazón comienza a
latir por sí mismo.
Pero… El corazón olvidado
en esa transición, ahora no sabe cómo funcionar, como manejarse otra vez…
¿Ahora que es humos y que es real?
Nos debemos aferrar a cualquier muestra de cariño, cayendo
error tras error.
Se busca todo indicio de amor, porque ya no se sabe cómo
amar…
¿Cómo se hacía aquello tan natural?
Ahora quedamos en la incertidumbre sobre si tomar otra vez
la iniciativa…
Volver a ese camino que en su tiempo hizo daño, y alejo del corazón, porque se dio prioridad a ese ser externo.
Lo que si sabemos con seguridad…
Que hoy se ama a uno, luego a uno y después, nuevamente a
uno.
La golpiza despertó el verdadero significado del amor.
El amor debe ser para ti, ya que lo que en ti se encuentra,
es lo que se reflejas a tu universo externo.
De mi hacia a mí.
Una vez más, pero esta vez sabemos que vibrando en el
verdadero amor, se atrae a ese ser hermoso que busca ese aroma, esa belleza.
Vale la golpiza, de ahora en adelante a vibrar en amor
incondicional.
Y el verdadero aprendizaje se aproxima. Como mantenerse en esa vibración sin caer
en el antiguo sentimiento, el difuso como el humo. Solo ser fuerte, y esta vez escuchar
a tu corazón y nunca más olvidarse de él.
Por qué más que mal, el estará en las buenas y en las malas en este
viaje por este paraje hermoso, llamado
vida.
Annku

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